El pintor casi se cae de la escalera del susto. Estaba pintando el escritorio del farmaceútico, cerca de donde tenía todos esos frascos color ambar con remedios y otras cosas.
El pintor necesitaba un poco de ayuda ahí arriba, por lo que le pide al farmaceútico que le de una mano. La respuesta fué como no, no hay problemas, y le alcanzó un frasco transparente con formol y una mano adentro.