Todos los días el viejo se pasaba un par de horas hablando por radio, esa era su aficion. Resulta que la transmisión del viejo interfería con las primeras radios a transistores de los vecinos, que escuchaban LT18, una radio AM del pueblo vecino.
Un día, cerca de la hora del almuerzo, cuando el viejo estaba hablando por radio, se acerca a la farmacia uno de los vecinos, a quejarse por que no lo dejaba escuchar la radio. Estaban en la discusión cuando al viejo se le ocurre demostrarle que el problema era su radio.
En uno de los estantes de la farmacia estaba siempre prendida una radio a transistores, utilizada por los empleados para escuchar la tal LT18. El viejo se pone a hablar con uno de sus amigos radioaficionados y en la radio de la farmacia se seguía escuchando la AM sin problemas, no interfería para nada.
No me acuerdo que le dijo el viejo al vecino, pero seguro que no fué lo que dice el título de este blog, el viejo no era tan malo, pero logró convencerlo.
Esa radio era una Sony del 1960, una de la primeras construidas de plástico, no de bakelita. Tenía ocho transistores y era portable. Ocho transistores….. la computadora que guió a la Apolo 11 tenia 12.300 y un iphone tiene mas de mil millones.
Yo usé esa radio por muchos años, hasta que por alguna razón que no puedo explicar, la dejé en la calle para que alguien se la lleve. Las imágenes que muestro son de un museo en Japón donde está expuesta la radio como un ejemplo de avance de la tecnología. La nuestra era del mismo color rojo que se muestra.





